NANA DE LA LUNA


jueves, 20 de agosto de 2015

Mushkil Gusha, El Disipador de todas las Dificultades



¿Qué narrador no conoce la historia de Mushkil Gusha, El Disipador de todas las Dificultades?
Quién no lo recuerda  en las tardes de los jueves y lo celebra comiendo nueces y dátiles y sobretodo contando eta y otras historias?
Yo te la voy a contar una vez más deseandote que todas tus dificultades se disipen:
 Una vez, a menos de mil millas de aquí, vivia un pobre leñador viudo con una hija, todas las mañanas el leñador iba a las montañas a cortar leña para hacer fuego, la ataba en haces y la traía a su casa, luego, después de tomar el desayuno, caminaba hasta el pueblo cercano donde vendía la leña y se quedaba allí un rato antes de regresar.
Un día, al regresar ya tarde a su casa, la hija le dijo:
-»Padre, a veces desearía tener mejor comida, más cantidad y diferentes clases de cosas para comer.«
-»Muy bien mi niña«, dijo el viejo, »mañana me levantare mas temprano que de costumbre e ire mas lejos en la montaña donde hay mas leña y cortaré mas cantidad de la habitual, llegaré a casa temprano, asi podré atar bién la leña y la llevaré a vender al pueblo de manera que tengamos mas dinero y te traeré toda clase de ricas cosas para comer.«
A la mañana siguiente el leñador se levantó antes del alba y se fue las montañas. Trabajó duramente cortando leña y apilandola, e hizo un enorme haz que acarreó sobre sus espaldas hasta la pequeña casa.
Cuando llegó, todavía era muy temprano. Puso la carga en el suelo y golpeó la puerta diciendo:
»Hija, hija, abre la puerta que tengo hambre y sed, y necesito tomar algún alimento antes de ir al mercado.«
Pero la puerta permaneció cerrada, pues la niña, habiendo olvidado la conversación de la noche anterior, se habia ido a caminar dejando la puerta cerrada, pensando que su padre estaria aún cortando leña en el bosque.
El leñador estaba muy cansado, se sentó al lado de la leña y se quedo dormido, cuando se levantó, el sol estaba ya alto. Golpeó nuevamente a la puerta pero aún la niña no habia regresado. Fué así que el leñador se dijo: »Ya es demasiado tarde para ir al pueblo, regresaré a las montañas y cortaré otro haz de leña, así mañana tendré doble carga para llevar al mercado.« El leñador entonces, regresó a las montañas y 
trabajó duramente, cortando leña y dándole forma. Era ya de noche cuando llegó a su casa. Dejó el atado de leña y golpeó la puerta diciendo:
»Hija, hija, abre la puerta, que estoy cansado y no he comido nada en todo el día. Tengo doble cantidad de leña que espero llevar mañana al mercado. Esta noche tengo que dormir bien para sentirme fuerte.«
Pero tampoco hubo respuesta, pues la niña, al regresar a su casa, estaba muy cansada, se preparó la comida y se fue a la cama, pensando que su padre se había quedado a pasar la noche en el pueblo, como acostumbraba a hacer cuando no vendia la leña.
el leñador estaba muy cansado, tenia hambre y sed, asi que se acostó nuevamente junto a la leña y de inmediato se quedó dormido. Le fue imposible permanecer despierto a pesar de la preocupación que sentía por lo que hubiera podido pasarle a su hija.
Pero de pronto, se despertó sobresaltado, algo ocurrio, algo extraño, le parecio escuchar, en algun lugar por encima suyo, una voz que le decia,
»Rápido, rápido, deja tu leña y ven aquí. Si lo necesitas mucho y lo deseas poco, tendrás una comida deliciosa.«
El leñador se puso de pie y corrió en dirección de donde venía la voz. Anduvo y anduvo, pero no encontró nada. Ademas, se habia perdido. Sus esperanzas se desvanecieron, Tenia hambre y estaba muy cansado; Se sintió triste, a punto de llorar, pero se dio cuenta de que llorando tampoco encontraria consuelo. Así que se sento al lado de un arbol y se durmió. Muy poco después despertó nuevamente, tenía demasiado frío y hambre para poder seguir durmiendo.
Fue entonces cuando se le ocurrió relatarse a sí mismo, como si fuera un cuento, todo lo que había ocurrido después de que su hija le hubiera pedido una clase de comida diferente.
Tan pronto como terminó su historia, le pareció oír otra voz, ésta vez la voz le dijo:
»¿viejo hombre, que haces tu sentado aquí?«
»Estoy contándome mi propia historia« respondió el leñador.
»¿Y cuál es?« preguntó la voz.
El leñador repitió su narración.
»Muy bien,« »Muy bien,« dijo la voz. Ahora cierra los ojos y sube la escalera
»Pero no veo ninguna escalera,« dijo el viejo.
»No importa, haz lo que te digo,« ordenó la voz. El hombre hizo lo que le decian, y tan pronto como hubo cerrado los ojos, descubrió que estaba de parado y, levantando el pie derecho, sintió algo que parecia un escalón debajo de él. Entonces, comenzó a subir lo que parecía ser una escalera. De repente los escalones comenzaron a temblar, se movían muy rapidamente,
»No abras los ojos hasta que yo te lo indique.«, le ordenó la voz.
No había pasado mucho tiempo cuando le ordenó que los abriera. Al hacerlo, se encontró en un lugar que parecía un desierto, con el sol quemando sobre él. Estaba rodeado de cantidades de guijarros de todas clases: rojos, blancos, azules, verdes y amarillos. Parecía estar solo; miró a su alrededor y no vio a nadie.
Pero la voz comenzó de nuevo:
»Toma todas las piedras que puedas, cierra los ojos y baja nuevamente.«
El leñador hizo lo que le decían, cargó todas las piedras que pudo y cuando volvió a recibir orden de abrir los ojos, se encontró: delante de la puerta de su propia casa. Llamó nuevamente a la puerta y, estas vez, su hija le respondio. Al verlo, le preguntó dónde había estado y el padre le contó todo lo ocurrido, aunque la niña, apenas entendió, porque todo le parecía muy confuso.
Entraron en la casa, y la niña y su padre compartieron lo último que les quedaba para comer: que era un puñado de dátiles secos. Cuando terminaron de comer, el leñador creyó oír nuevamente la voz, una voz como la otra que le había dicho que subiera los escalones. La voz dijo:
»A pesar de que tú no lo sabes, has sido salvado por Mushkil Gusha. Recuerda que EL siempre está aquí. Asegúrate de que todos los jueves por la noche comerás unos dátiles, darás otros a alguna persona necesitada y contarás ésta historia. De lo contrario, harás un regalo en su nombre a alguien que ayude a los necesitados. Cuida que la historia de Mushkil Gusha nunca sea olvidada. Si tú haces esto y otro tanto hacen las personas a quienes tú cuentes esta historia, los que tengan verdadera necesidad siempre encontrarán su camino.
El leñador puso en un rincón todas las piedras que había traído del desierto. Le parecieron simples piedras y no supo qué hacer con ellas.
Al día siguiente llevó sus dos enormes atados de leña al mercado y los vendió muy fácilmente, a muy buen precio. Al regresar a su casa, llevó a su hija toda clase de exquisitos manjares, que ella, hasta entonces, jamás había probado.
Cuando terminaron de comer, el leñador le dijo:
»Hija, Ahora te contaré “toda” la historia de Mushkil Gusha. Muskhil Gusha significa el disipador de todas las dificultades. Nuestras dificultades han desaparecido por su intermedio y nunca debemos olvidarlo.«
Durante la semana el hombre siguió como de costumbre, se levantó temprano, fué a las montañas, cortó leña, y la llevó a vender al mercado. Siempre encontró comprador sin dificultad.
Pero, llegó el jueves y, como es común en los hombres, se olvidó contar la historia de Mushkil Gusha. Esa noche, se apagó el fuego en la casa de los vecinos, y como no tenían con que encenderlo; fueron hasta la casa del leñador.
»Dános, por favor, lumbre, de esas maravillosas lámparas que se ven brillar a través de tu ventana.«
»¿Qué lámparas?« preguntó el leñador.
»Ven fuera y verás,« le respondieron. El leñador salió y vio toda clase de luces que brillaban a través de su ventana desde dentro. Entró, y vio que la luz provenia de la pila de guijarros que había traido del desierto. Pero como los rayos eran fríos y resultaba imposible utilizarlos para encender fuego, salió y dijo:
»lo lamento…, no tengo fuego,« y cerro la puerta casi golpeándola en sus narices. Los vecinos, molestos y sorprendidos, regresaron a su casa refunfuñando.
Los vecinos aquí dejan nuestra historia.
El leñador y su hija, se dedicaron a cubrir las brillantes luces con cuanto trapo encontraron, tenian miedo que la gente siguiera viendo los reflejos brillar a traves de la ventana.
A la mañana siguiente, al retirar los trapos, descubrieron que las piedras, eran gemas preciosas. Una por una, fueron llevandolas a las ciudades de los alrededores, donde las vendieron muy fácilmente a muy elevado precio. El leñador, entonces, decidió construir un espléndido palacio para él y su hija. Y eligieron un lugar que quedaba justamente frente al castillo del rey de su país. Poco tiempo después había tomado forma un maravilloso edificio.
El rey tenía una hija muy bella, que al despertar una mañana, vio un castillo que parecía de cuento de hadas frente al de su padre y se quedó sorprendida,
»¿Quién ha construido ese castillo? ¿Con qué derecho hacen algo así frente a nuestra morada sin siquiera haber dado aviso?«
Los sirvientes salieron a averiguar, y, al regresar, le contaron a la princesa toda la historia, tal como la habian escuchado. La princesa, sin comprender del todo, hizo llamar a la hija del leñador, con la intencion de recriminarla, pero cuando se conocieron, se hicieron amigas. Todos los días e iban juntas a jugar y a nadar a un arroyo que había sido construido especialmente para la princesa por orden de su padre.
Poco tiempo después del primer encuentro, la princesa se quitó un hermoso y valioso collar, y lo colgó en la rama de un árbol muy próximo al arroyo. Al salir, olvidó llevárselo y lo dio por perdido, pero luego recapacitando, pensó que la hija del leñador se lo habría robado. Enseguida se lo contó a su padre, quien confiscó el castillo y embargó todos sus bienes; el leñador fue puesto en prisión y la hija fue internada en un orfanatorio.
Como era costumbre en ese país, después de cierto tiempo, el leñador fue sacado de su celda y llevado a una plaza pública encadenado a un poste, con un gran letrero alrededor del cuello que decía:
Esto le ocurre a los que roban a sus reyes.
Al principio, la gente se reunía a su alrededor, burlándose de él y tirándole cosas.
El leñador se sentía muy desdichado. Pero, como es común entre los hombres, pronto se acostumbraron a ver al viejo sentado junto al poste y le prestaban cada vez menos atención. A veces le tiraban restos sucios de comida y otras ni lo miraban.     
Un día, escuchó decir que era jueves por la tarde. Y repentinamente recordó que pronto sería la noche de Mushkil Gusha, el disipador de todas las dificultades, y que había olvidado conmemorarlo desde hacía ya tanto tiempo. Tan pronto como tuvo este pensamiento, un hombre caritativo que pasaba, le arrojó una moneda, el leñador lo llamó y le dijo:
»Generoso amigo, me has dado dinero que para mí no es de ninguna utilidad, pues mi condena impide que pueda moverme de aquí, pero si de alguna manera tu generosidad alcanza para ir a comprar unos dátiles y sentarte conmigo a comerlos, yo te quedaría eternamente agradecido. El hombre fue y compró algunos dátiles, y, al terminar de comerlos el leñador le contó la historia de Mushkil Gusha.
»Creo que tú, debes estar loco,« le dijo el hombre generoso, Pero era una persona comprensiva y, a su vez, tenía bastantes dificultades. Se sorprendió, al regresar a su casa, y encontrar que todas sus dificultades habían desaparecido. Esto le hizo empezar a pensar más seriamente acerca de Mushkil Gusha. El hombre generoso aquí, deja nuestra historia.
A la mañana siguiente la princesa volvió al arroyo, y cuando estaba a punto de entrar en el agua, vio algo que parecía ser su collar en el fondo del arroyo. Pero en el momento en que estaba por recogerlo, estornudó, echó su cabeza hacia atrás y vio que lo que había tomado por su collar era sólo su reflejo en el agua, pues el collar estaba colgado en la misma rama donde ella lo había dejado desde hacía ya tiempo.
Tomándolo, corrió angustiada y le contó lo ocurrido al rey. Éste ordenó que el leñador fuera puesto en libertad, se le reintegraran todos sus bienes y se le pidieran públicas disculpas. La niña fue sacada del orfanatorio y en un acto festivo proclamado especialmente, la princesa, condolida por su equivocaión con la hija del leñador le hizo entrega del hermoso y valioso collar, lamentando haber perdido por él, su amistad durante tanto tiempo.
Y así todos fueron felices. 

Ésta es tan solo una de las historias de Mushkil Gusha. Mushkil Gusha, es un cuento muy largo, que nunca termina. Tiene muchas versiones; algunas que ni siquiera se llaman historia de Mushkil Gusha o la gente no las conoce. Pero es por causa de Mushkil Gusha, que todas las dificultades van desapareciendo, mientras en cualquiera de sus formas, sea recordada por alguien, en algún lugar del mundo, día y noche, mientas haya gente. Así como su historia recién ha sido relatada.
¿Quiere usted repetir la historia de Mushkil Gusha los jueves por la noche y ayudar así al trabajo de Mushkil Gusha?

Cuento Iraní de tradición Sufi

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martes, 28 de julio de 2015

La Mosca y el Mosquito - Gloria Fuertes




Soy una mosca,
me quiero casar
con un mosquito
que sepa volar.
- Soy un mosquito,
me quiero casar
con una mosca
que sepa bailar.
- Soy una mosca
que sabe bailar,
y el violín también sé tocar.
- Ti-ri-ri-rí,
ti-ri-ri-rá;
con mis patitas
yo llevo el compás.
- Soy un mosquito,
ti-ti-ri-rí;
a nadie pico,
y vivo feliz.

 ¡FELIZ CUMPLEAÑOS GLORIA, TÚ QUE EN LA GLORIA ESTÁS Y EN LA GLORIA NOS DEJASTE CON TU MARAVILLOSA POESÍA!!!

Gloria Fuertes García (Madrid, 28 de julio de 1917 - ibídem, 27 de noviembre de 1998) fue una poeta española y autora de literatura infantil y juvenil.




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viernes, 24 de julio de 2015

Crónicas




 El sepulturero cavó profundo hasta que tras miles de capas de miedo, envidia y grasa encontró al cadáver escribiendo necrológicas de otros.


 Teresa Delgado © 2015
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miércoles, 22 de julio de 2015

EL HOMBRE RATA






Jamás nadie había observado ante sí a un ser de tamaño tan descomunal. Muchos sintieron temor, otros repugnancia, algunos indiferencia. Los niños quedaron prendados de la imagen que ofrecían sus ojos, eran infinitamente pequeños en comparación con el cuerpo que los albergaba y la eclipsaba como para escudriñar la de ellos o como para hacer más inaccesible aún el paso hacia su infierno interior.  Su mirada era negra y profunda más pretendía ser tierna. Los sonidos guturales que emitía osaban ser amenazadores, y lo que es peor, sinceros pero al menos aquel día a aquella hora en que yo estaba presente no lo consiguió. Rodeándose de niños jugó a parecer el niño que ya no era, jugando a ser importante pretendió ser el jefe de la banda de pequeños ratoncillos que le seguían. Deseando ser alguien se rodeó de todos aquellos a los que consideraba mejores que él. Pasó su vida intentando conocerse, aceptarse, protegerse, saber quién era al tiempo que se escondía detrás de su inmensa estatura por temor a que alguien descubriese su auténtica y nauseabunda esencia, aquella a la que él mismo temía enfrentarse, pero ellos, los niños que allí estaban,  ya habían logrado definirle:  era una rata, una inmensa rata jugando a ser cualquier otra cosa con tal de que lo quisieran.

 Teresa Delgado © 2015


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martes, 21 de julio de 2015

DISFRACES



 (…)
─Nunca me dieron buena espina los leones disfrazados de pajaritos, aunque pensándolo bien los animales no suelen hacer algo así, nunca vi a un verdadero lobo disfrazarse de cordero. Eso es más bien propio de humanos, de deshumanos o de inhumanos. Siempre adiviné a un niño asustado detrás del disfraz de rata que camuflabas con el de ser humano parlanchín y bonachón. Siempre lo vi, siempre me empeñé en no querer verlo.
Tengo que quitarme de una vez esta manía de querer tanto a la gente que tengo, no es buena para mi salud.
(…)
Fragmento de “No todo el orégano está en el monte”


 Teresa Delgado © 2015



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lunes, 20 de julio de 2015

Nana de Francia





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martes, 9 de junio de 2015

DESCONCIERTOS



Fotografía tomada de la red: Autor desconocido

Mañana te limpiaste los mocos con el puño
de la manga que ayer ya te llegaba al codo
¡No se puede crecer tanto y tan para atrás
que nos despistas!
Ah y no andes descalzo los días alternos
que no da uno abasto
a lavar los pañuelitos que te bordará la abuela
cuando sepas que ya te vas .
Si, esos que nunca usas
¡Ay niño loco!

Teresa Delgado © 2015


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jueves, 23 de abril de 2015

TIEMPO NIÑO ( Vídeo)



¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!
¡Pero, si los dragones no existen! - Dijo una llamarada de fuego
 Lo que no existen son las rosas- Exclamó un aroma sutil.
¿Existirán los libros? Se preguntó una palabra libre
Hacía tiempo que el reflejo de un niño en el espejo, se preguntaba si habría alguien fuera o él lo andaba imaginando.
Una flor interestelar estaba segura de que ningún príncipe jamás había cuidado de ella.
Nunca un poeta enamorado escribió versos a luna alguna y muchísimo menos rimó la mirada lejana de su amada.
Todo esto ocurría un fatídico día en que por error al tiempo le dio por jugar a saltar los días de dos en dos y pasó por alto el 23 de Abril.
Afortunadamente acudieron en tropel los cuentos en auxilio de las maravillas, en un instante se arregló el desaguisado.
Mis queridos niños, mis queridas niñas, algún cuentito o poema andará por el mundo este año con una tirita, una vendita, un poquito de espada trapo pero afortunadamente cerquita de tu corazón y tus orejas. No se enfaden, sean amables con el tiempo al pobre le viene bien jugar, de vez en cuando, como si fuera un niño
¿Y si lo es?
Feliz día de San Jorge.
Feliz día del libro

Teresa Delgado © 2012

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martes, 21 de abril de 2015

NARRACIÓN ORAL




Otro maravillosos video realizado por mi amigo Pablo Castro que ha recopilado dos de mis textos dedicados a una de mis profesiones del alma. La narración Oral y que les comparto. Gracias pablo.
Los textos " No sé cuando comencé a contar historias" y "Mi sultán" puedes encontrarlos en este mismo blog si lodeseas.

 Teresa Delgado © 2015


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martes, 14 de abril de 2015

A Don Eduardo Galeano






A Don Eduardo Galeano:
Envolví en mi voz cada una de tus palabras, esas historias tuyas que hacías de todos y a todos se nos quedaban transitandonos el alma largo rato.Me las sé, las hice mías y siempre que las contaba me parecía que sonaba tu voz que me las iba recordando. Nunca conseguí saber cómo demonios te me metías en las orejas y en el corazón para que no te estropeara los cuentos. Cuento. El oficio del alma mía es darle voz a las palabras, en forma de versos o de historias y te confieso, aunque sé que lo sabes, que las tuyas son y serán siempre mis preferidas. No te quedaste al parto del mundo, ese que sabías preñado de otros nuevos y que ahora disfrutarás desde un palco de honor.¡A mí no te me mueres así amigo! Yo entiendo que quieras descansar, que te lo mereces, que estés harto de esta locura que se ha vuelto todo, que quieras ver otros paisajes y respirar otros aires, pero morirte no te me mueres porque te quedas aquí, para siempre conmigo. Y ahora será tu voz, más viva que nunca, la que me acune el alma para que yo con la mía te escriba mensajes con nubes y sin papel que a golpe de latidos los amigos por muy lejos que estén, siempre se  entienden.

 Teresa Delgado © 2015

" Tenía una sonrisa de niño que hacía de la vida un jardín de palabras. Luna Park en sus ojos. Galeano fue el niño que hendió de ternura al gigante egoísta.  Fausto Vonbonek"

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lunes, 13 de abril de 2015

EL DOLOR SE DICE CALLANDO. Eduardo Galeano - 13 de Abril: ¡ Hasta más ver MAESTRO!



Entrevista a Don Eduardo galeano esperar carga y escuchar audio



 


“Y los días se echaron a caminar. Y ellos, los días, nos hicieron. Y así fuimos nacidos nosotros, los hijos de los días, los averiguadores, los buscadores de la vida”.


Estas palabras, pertenecientes a una comunidad maya de Guatemala, se quedaron resonando en la mente del reconocido escritor uruguayo Eduardo Galeano quien, tiempo después, decidió que fueran las que dieran nombre al trabajo  “Los hijos de los días”. Entonces cada día brota una historia. Son 366 páginas. 366 historias”



 “Si somos hijos de los días, nada tiene de raro que cada día tenga una historia que contar. Porque estamos hechos de átomos, según dicen los científicos, pero un pajarito me contó que también estamos hechos de historias.

Eduardo Galeano




Cuando supe de la partida de Galeano por mi amiga Andrea  paisana suya y sabedora de mi admiración y especial cariño por él se me encogió el corazón.
Le conté que hacía  tan solo una semana que mi hija y yo hablábamos de él. Yo le decía:
―Hay gente que aunque no la hayas visto nuca se te mete en la vida y durante años es como si fueran tu familia o más, como si fueran parte de ti. Por ejemplo, - le dije porque ella sabe desde siempre de mi debilidad por mi contador de historias preferido, por uno de los  hombres con más lucidez, congruencia, empatía y compromiso que he conocido, por un escritor que considero uno de mis grandes maestros- yo nunca he visto a Galeano  pero si se muriera yo lo voy a sentir mucho, me va a doler, lo voy a echar de menos, sentiría que el mundo no volvería a ser igual porque le faltaría algo grande, ¿Lo entiendes?
Creo que, si no lo entendió entonces, hoy al verme llorarlo  si lo ha hecho.
Teresa Delgado © 2015


El escritor uruguayo Eduardo Galeano, una de las voces más significativas de la narrativa latinoamericana de los últimos años, ha fallecido a los 74 años en Montevideo, su ciudad natal.  

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HISTORIAS PARA CAMBIAR EL MUNDO 2012

Teresa Delgado en " LA VOZ HISPANA DE NEW YORK"

Entrevista realizada por la columnista Zenn Ramos en la Pag.23 de la sección: Oteando sobre Arte,cultura y poesía del periodico "La voz hispana de New York.

Historias para cambiar el mundo

VOLEM VERSOS



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"El árbol y los libros" Teresa Delgado (Pags 36-37)

Ilustración: Gozia Mosz il.

Biblioteca Pública Concentaina


Cuentacuentos Barlovento La Palma

La noche de las letras ( Cuento corto: "¿Jugamos?" pag 38-39 )

Quizá solo quizá, ya los sueños sean más importantes que los proyectos, las casas se puedan comenzar a fabricar por los tejados, los búhos no lo sepan todo y decidan empezar a doblegar sus egos y las hormigas puedan jugar con los osos hormigueros.

21 de Junio 2012, contando para cambiar el mundo