NANA DE LA LUNA


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jueves, 24 de diciembre de 2015

Un Cuento de Navidad




 Tomado de:

https://www.facebook.com/La-Taberna-del-Derviche-227266420655018/?pnref=story
"Hace algunos años llegó un hombre a su casa muy temprano. Había estado trabajando toda la noche, era día de Navidad y quiso regresar a tiempo para despertar a su familia y que abrieran los regalos todos juntos. Despacito, metió la llave en la cerradura y, sin hacer ruido, fue de puntillas hasta el dormitorio de matrimonio y despertó a su mujer con un beso. Sin dejar de sonreírse, mientras ella se fue a la cocina a preparar chocolate caliente, el hombre entró en el dormitorio de sus dos hijos, sin embargo vio que había tres niños acostados en la cama. Pensando que el tercero sería el hijo de algún vecino, o algún compañero de clase de los niños, no le dio mayor importancia, despertó a los pequeños y se fueron juntos al salón, donde les esperaban los regalos. Al cabo de un rato, cuando vino la madre y vio al tercer niño, tampoco le dio importancia, pensando que sería el hijo de algún compañero de trabajo de su marido. Pero llegó el turno de abrir los regalos y debajo del árbol solamente había dos juguetes. El tercer niño, viendo que no había nada para él, comenzó a llorar desconsoladamente. El hombre y la mujer, mirándose sorprendidos, se agacharon y, abrazando al pequeño, le dijeron: - No te preocupes hijo mío, seguro que cuando llegues a tu casa, tendrás montones de regalos ¿Dónde están tus padres? – Pero el pequeño, sin dejar de llorar, contestó: - ¡Están en el Cielo! - Y antes de que pudieran preguntarle nada más, se dio media vuelta, salió corriendo hacia la calle y desapareció. Mientras, los hijos de la familia, mirando desconcertados a sus padres, les dijeron: - Papá, mamá, ¿por qué no teníamos nada para él? Después de todo, hoy es su cumpleaños – Pero los padres, sin comprender nada, muy extrañados, les preguntaron: - ¿Conocíais a ese niño? ¿Quién era? – Entonces los pequeños, levantando sus bracitos, señalaron con el dedo el pesebre del portal de belén, donde la noche anterior habían dejado la figura del niño Jesús y ahora se encontraba vacío…"



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jueves, 20 de agosto de 2015

Mushkil Gusha, El Disipador de todas las Dificultades



¿Qué narrador no conoce la historia de Mushkil Gusha, El Disipador de todas las Dificultades?
Quién no lo recuerda  en las tardes de los jueves y lo celebra comiendo nueces y dátiles y sobretodo contando eta y otras historias?
Yo te la voy a contar una vez más deseandote que todas tus dificultades se disipen:
 Una vez, a menos de mil millas de aquí, vivia un pobre leñador viudo con una hija, todas las mañanas el leñador iba a las montañas a cortar leña para hacer fuego, la ataba en haces y la traía a su casa, luego, después de tomar el desayuno, caminaba hasta el pueblo cercano donde vendía la leña y se quedaba allí un rato antes de regresar.
Un día, al regresar ya tarde a su casa, la hija le dijo:
-»Padre, a veces desearía tener mejor comida, más cantidad y diferentes clases de cosas para comer.«
-»Muy bien mi niña«, dijo el viejo, »mañana me levantare mas temprano que de costumbre e ire mas lejos en la montaña donde hay mas leña y cortaré mas cantidad de la habitual, llegaré a casa temprano, asi podré atar bién la leña y la llevaré a vender al pueblo de manera que tengamos mas dinero y te traeré toda clase de ricas cosas para comer.«
A la mañana siguiente el leñador se levantó antes del alba y se fue las montañas. Trabajó duramente cortando leña y apilandola, e hizo un enorme haz que acarreó sobre sus espaldas hasta la pequeña casa.
Cuando llegó, todavía era muy temprano. Puso la carga en el suelo y golpeó la puerta diciendo:
»Hija, hija, abre la puerta que tengo hambre y sed, y necesito tomar algún alimento antes de ir al mercado.«
Pero la puerta permaneció cerrada, pues la niña, habiendo olvidado la conversación de la noche anterior, se habia ido a caminar dejando la puerta cerrada, pensando que su padre estaria aún cortando leña en el bosque.
El leñador estaba muy cansado, se sentó al lado de la leña y se quedo dormido, cuando se levantó, el sol estaba ya alto. Golpeó nuevamente a la puerta pero aún la niña no habia regresado. Fué así que el leñador se dijo: »Ya es demasiado tarde para ir al pueblo, regresaré a las montañas y cortaré otro haz de leña, así mañana tendré doble carga para llevar al mercado.« El leñador entonces, regresó a las montañas y 
trabajó duramente, cortando leña y dándole forma. Era ya de noche cuando llegó a su casa. Dejó el atado de leña y golpeó la puerta diciendo:
»Hija, hija, abre la puerta, que estoy cansado y no he comido nada en todo el día. Tengo doble cantidad de leña que espero llevar mañana al mercado. Esta noche tengo que dormir bien para sentirme fuerte.«
Pero tampoco hubo respuesta, pues la niña, al regresar a su casa, estaba muy cansada, se preparó la comida y se fue a la cama, pensando que su padre se había quedado a pasar la noche en el pueblo, como acostumbraba a hacer cuando no vendia la leña.
el leñador estaba muy cansado, tenia hambre y sed, asi que se acostó nuevamente junto a la leña y de inmediato se quedó dormido. Le fue imposible permanecer despierto a pesar de la preocupación que sentía por lo que hubiera podido pasarle a su hija.
Pero de pronto, se despertó sobresaltado, algo ocurrio, algo extraño, le parecio escuchar, en algun lugar por encima suyo, una voz que le decia,
»Rápido, rápido, deja tu leña y ven aquí. Si lo necesitas mucho y lo deseas poco, tendrás una comida deliciosa.«
El leñador se puso de pie y corrió en dirección de donde venía la voz. Anduvo y anduvo, pero no encontró nada. Ademas, se habia perdido. Sus esperanzas se desvanecieron, Tenia hambre y estaba muy cansado; Se sintió triste, a punto de llorar, pero se dio cuenta de que llorando tampoco encontraria consuelo. Así que se sento al lado de un arbol y se durmió. Muy poco después despertó nuevamente, tenía demasiado frío y hambre para poder seguir durmiendo.
Fue entonces cuando se le ocurrió relatarse a sí mismo, como si fuera un cuento, todo lo que había ocurrido después de que su hija le hubiera pedido una clase de comida diferente.
Tan pronto como terminó su historia, le pareció oír otra voz, ésta vez la voz le dijo:
»¿viejo hombre, que haces tu sentado aquí?«
»Estoy contándome mi propia historia« respondió el leñador.
»¿Y cuál es?« preguntó la voz.
El leñador repitió su narración.
»Muy bien,« »Muy bien,« dijo la voz. Ahora cierra los ojos y sube la escalera
»Pero no veo ninguna escalera,« dijo el viejo.
»No importa, haz lo que te digo,« ordenó la voz. El hombre hizo lo que le decian, y tan pronto como hubo cerrado los ojos, descubrió que estaba de parado y, levantando el pie derecho, sintió algo que parecia un escalón debajo de él. Entonces, comenzó a subir lo que parecía ser una escalera. De repente los escalones comenzaron a temblar, se movían muy rapidamente,
»No abras los ojos hasta que yo te lo indique.«, le ordenó la voz.
No había pasado mucho tiempo cuando le ordenó que los abriera. Al hacerlo, se encontró en un lugar que parecía un desierto, con el sol quemando sobre él. Estaba rodeado de cantidades de guijarros de todas clases: rojos, blancos, azules, verdes y amarillos. Parecía estar solo; miró a su alrededor y no vio a nadie.
Pero la voz comenzó de nuevo:
»Toma todas las piedras que puedas, cierra los ojos y baja nuevamente.«
El leñador hizo lo que le decían, cargó todas las piedras que pudo y cuando volvió a recibir orden de abrir los ojos, se encontró: delante de la puerta de su propia casa. Llamó nuevamente a la puerta y, estas vez, su hija le respondio. Al verlo, le preguntó dónde había estado y el padre le contó todo lo ocurrido, aunque la niña, apenas entendió, porque todo le parecía muy confuso.
Entraron en la casa, y la niña y su padre compartieron lo último que les quedaba para comer: que era un puñado de dátiles secos. Cuando terminaron de comer, el leñador creyó oír nuevamente la voz, una voz como la otra que le había dicho que subiera los escalones. La voz dijo:
»A pesar de que tú no lo sabes, has sido salvado por Mushkil Gusha. Recuerda que EL siempre está aquí. Asegúrate de que todos los jueves por la noche comerás unos dátiles, darás otros a alguna persona necesitada y contarás ésta historia. De lo contrario, harás un regalo en su nombre a alguien que ayude a los necesitados. Cuida que la historia de Mushkil Gusha nunca sea olvidada. Si tú haces esto y otro tanto hacen las personas a quienes tú cuentes esta historia, los que tengan verdadera necesidad siempre encontrarán su camino.
El leñador puso en un rincón todas las piedras que había traído del desierto. Le parecieron simples piedras y no supo qué hacer con ellas.
Al día siguiente llevó sus dos enormes atados de leña al mercado y los vendió muy fácilmente, a muy buen precio. Al regresar a su casa, llevó a su hija toda clase de exquisitos manjares, que ella, hasta entonces, jamás había probado.
Cuando terminaron de comer, el leñador le dijo:
»Hija, Ahora te contaré “toda” la historia de Mushkil Gusha. Muskhil Gusha significa el disipador de todas las dificultades. Nuestras dificultades han desaparecido por su intermedio y nunca debemos olvidarlo.«
Durante la semana el hombre siguió como de costumbre, se levantó temprano, fué a las montañas, cortó leña, y la llevó a vender al mercado. Siempre encontró comprador sin dificultad.
Pero, llegó el jueves y, como es común en los hombres, se olvidó contar la historia de Mushkil Gusha. Esa noche, se apagó el fuego en la casa de los vecinos, y como no tenían con que encenderlo; fueron hasta la casa del leñador.
»Dános, por favor, lumbre, de esas maravillosas lámparas que se ven brillar a través de tu ventana.«
»¿Qué lámparas?« preguntó el leñador.
»Ven fuera y verás,« le respondieron. El leñador salió y vio toda clase de luces que brillaban a través de su ventana desde dentro. Entró, y vio que la luz provenia de la pila de guijarros que había traido del desierto. Pero como los rayos eran fríos y resultaba imposible utilizarlos para encender fuego, salió y dijo:
»lo lamento…, no tengo fuego,« y cerro la puerta casi golpeándola en sus narices. Los vecinos, molestos y sorprendidos, regresaron a su casa refunfuñando.
Los vecinos aquí dejan nuestra historia.
El leñador y su hija, se dedicaron a cubrir las brillantes luces con cuanto trapo encontraron, tenian miedo que la gente siguiera viendo los reflejos brillar a traves de la ventana.
A la mañana siguiente, al retirar los trapos, descubrieron que las piedras, eran gemas preciosas. Una por una, fueron llevandolas a las ciudades de los alrededores, donde las vendieron muy fácilmente a muy elevado precio. El leñador, entonces, decidió construir un espléndido palacio para él y su hija. Y eligieron un lugar que quedaba justamente frente al castillo del rey de su país. Poco tiempo después había tomado forma un maravilloso edificio.
El rey tenía una hija muy bella, que al despertar una mañana, vio un castillo que parecía de cuento de hadas frente al de su padre y se quedó sorprendida,
»¿Quién ha construido ese castillo? ¿Con qué derecho hacen algo así frente a nuestra morada sin siquiera haber dado aviso?«
Los sirvientes salieron a averiguar, y, al regresar, le contaron a la princesa toda la historia, tal como la habian escuchado. La princesa, sin comprender del todo, hizo llamar a la hija del leñador, con la intencion de recriminarla, pero cuando se conocieron, se hicieron amigas. Todos los días e iban juntas a jugar y a nadar a un arroyo que había sido construido especialmente para la princesa por orden de su padre.
Poco tiempo después del primer encuentro, la princesa se quitó un hermoso y valioso collar, y lo colgó en la rama de un árbol muy próximo al arroyo. Al salir, olvidó llevárselo y lo dio por perdido, pero luego recapacitando, pensó que la hija del leñador se lo habría robado. Enseguida se lo contó a su padre, quien confiscó el castillo y embargó todos sus bienes; el leñador fue puesto en prisión y la hija fue internada en un orfanatorio.
Como era costumbre en ese país, después de cierto tiempo, el leñador fue sacado de su celda y llevado a una plaza pública encadenado a un poste, con un gran letrero alrededor del cuello que decía:
Esto le ocurre a los que roban a sus reyes.
Al principio, la gente se reunía a su alrededor, burlándose de él y tirándole cosas.
El leñador se sentía muy desdichado. Pero, como es común entre los hombres, pronto se acostumbraron a ver al viejo sentado junto al poste y le prestaban cada vez menos atención. A veces le tiraban restos sucios de comida y otras ni lo miraban.     
Un día, escuchó decir que era jueves por la tarde. Y repentinamente recordó que pronto sería la noche de Mushkil Gusha, el disipador de todas las dificultades, y que había olvidado conmemorarlo desde hacía ya tanto tiempo. Tan pronto como tuvo este pensamiento, un hombre caritativo que pasaba, le arrojó una moneda, el leñador lo llamó y le dijo:
»Generoso amigo, me has dado dinero que para mí no es de ninguna utilidad, pues mi condena impide que pueda moverme de aquí, pero si de alguna manera tu generosidad alcanza para ir a comprar unos dátiles y sentarte conmigo a comerlos, yo te quedaría eternamente agradecido. El hombre fue y compró algunos dátiles, y, al terminar de comerlos el leñador le contó la historia de Mushkil Gusha.
»Creo que tú, debes estar loco,« le dijo el hombre generoso, Pero era una persona comprensiva y, a su vez, tenía bastantes dificultades. Se sorprendió, al regresar a su casa, y encontrar que todas sus dificultades habían desaparecido. Esto le hizo empezar a pensar más seriamente acerca de Mushkil Gusha. El hombre generoso aquí, deja nuestra historia.
A la mañana siguiente la princesa volvió al arroyo, y cuando estaba a punto de entrar en el agua, vio algo que parecía ser su collar en el fondo del arroyo. Pero en el momento en que estaba por recogerlo, estornudó, echó su cabeza hacia atrás y vio que lo que había tomado por su collar era sólo su reflejo en el agua, pues el collar estaba colgado en la misma rama donde ella lo había dejado desde hacía ya tiempo.
Tomándolo, corrió angustiada y le contó lo ocurrido al rey. Éste ordenó que el leñador fuera puesto en libertad, se le reintegraran todos sus bienes y se le pidieran públicas disculpas. La niña fue sacada del orfanatorio y en un acto festivo proclamado especialmente, la princesa, condolida por su equivocaión con la hija del leñador le hizo entrega del hermoso y valioso collar, lamentando haber perdido por él, su amistad durante tanto tiempo.
Y así todos fueron felices. 

Ésta es tan solo una de las historias de Mushkil Gusha. Mushkil Gusha, es un cuento muy largo, que nunca termina. Tiene muchas versiones; algunas que ni siquiera se llaman historia de Mushkil Gusha o la gente no las conoce. Pero es por causa de Mushkil Gusha, que todas las dificultades van desapareciendo, mientras en cualquiera de sus formas, sea recordada por alguien, en algún lugar del mundo, día y noche, mientas haya gente. Así como su historia recién ha sido relatada.
¿Quiere usted repetir la historia de Mushkil Gusha los jueves por la noche y ayudar así al trabajo de Mushkil Gusha?

Cuento Iraní de tradición Sufi

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miércoles, 9 de julio de 2014

FRUTA MASTICADA (Cuento Sufi)



 El Maestro sufi contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre entendían el sentido de la misma...
- Maestro – lo encaró uno de ellos una tarde. Tú nos cuentas los cuentos pero no nos explicas su significado...

- Pido perdón por eso. – Se disculpó el maestro – Permíteme que en señal de reparación te convide con un rico durazno.

- Gracias maestro.- respondió halagado el discípulo

- Quisiera, para agasajarte, pelarte tu durazno yo mismo. ¿Me permites?

- Sí. Muchas gracias – dijo el discípulo.

- ¿ Te gustaría que, ya que tengo en mi mano un cuchillo, te lo corte en trozos para que te sea más cómodo?...

- Me encantaría... Pero no quisiera abusar de tu hospitalidad, maestro...

- No es un abuso si yo te lo ofrezco. Solo deseo complacerte...

- Permíteme que te lo mastique antes de dártelo...

- No maestro. ¡No me gustaría que hicieras eso! Se quejó, sorprendido el discípulo.

El maestro hizo una pausa y dijo:

- Si yo les explicara el sentido de cada cuento... sería como darles a comer una fruta masticadA.
 

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sábado, 6 de abril de 2013

70 años de la publicación de "El Principito"




Dedicatoria de "El Principito" de Antoine de Saint-Exupéry

A LEÓN WERTH
Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona grande. Tengo una seria excusa: esta persona grande es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona grande puede comprender todo; incluso los libros para niños. Tengo una tercera excusa: esta persona grande vive en Francia, donde tiene hambre y frío. Tiene verdadera necesidad de consuelo. Si todas estas excusas no fueran suficientes, quiero dedicar este libro al niño que esta persona grande fue en otro tiempo. Todas las personas grandes han sido niños antes. (Pero pocas lo recuerdan.) Corrijo, pues, mi dedicatoria:
A LEÓN WERTH
CUANDO ERA NIÑO




70 años después de que  Antoine de Saint-Exupéry publicara su fábula con la dedicatoria más bella jamás escrita y que yo siempre que puedo,  leo a los niños para que sepan de su maravilla y a los mayores para que recuerden a sus propios niños, HOY yo me la regalo a mí misma, porque es fácil olvidarse de quienes somos, de nuestra grandeza y nuestra maravilla, del manantial de amor, alegría y luz que hemos venido a traer al mundo, de nuestro mensaje, de nuestro contrato sagrado,  de lo de lo especiales, únicos y absolutamente irrepetibles e irremplazables que somos, sobre todo para nosotros mismos, de donde está lo verdaderamente grandioso, lo importante y  auténtico, DE LO ESENCIAL.
Hemos sido rosas, baobabs, semillas, asteroides. Hemos sido, corderos, sombreros, avionetas averiadas y pilotos desorientados, cajas, volcanes, zorros y serpientes y hemos sido principitos, niños príncipes inocentes y sabios y aún lo somos habitándonos el asteroide de cada latido nuestro...
Es fácil olvidarse, también es fácil recordarlo...
Por eso hoy dedico esta entrada a todos los niños y las niñas que la lean y sobre todo a mí...CUANDO ERA NIÑA.



P.D: Te cuento mi secreto: Aquel avión calló sobre el desierto del Sahara, aquí al lado de mi Isla y secretamente espero desde que era niña que alguien me pida que le dibuje un cordero, por eso siempre llevo lápices de colores en el bolso.


  Teresa Delgado © 2013

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 Le Petit Prince' ('El Principito') cumple este sábado 70 años. La fábula de Antoine de Saint-Exupéry sobre ese niño viajero y curioso, procedente del lejano Asteroide B-612, que observa perplejo el mundo de los adultos, lleva más de 150 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo y ha sido traducida a casi 270 idiomas y dialectos. Un récord editorial que sólo superan los grandes textos religiosos.


Fue el 6 de abril de 1943 cuando la editorial Reynal & Hitchcock –hoy gestionada por el gigante HMH Books– puso a la venta en los Estados Unidos este cuento poético aparentemente infantil, pero cargado de alegorías y simbolismos que pronto lo convirtieron en favorito de los adultos, del cual su autor jamás llegó a percibir los ingresos millonarios que ha generado durante estas siete décadas.
Pionero de la aviación, escritor y aventurero, Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944) murió durante la Segunda Guerra Mundial, en un vuelo militar de reconocimiento frente a las costas de Provenza, el 31 de julio de 1944, cuando su aeroplano del Ejército de la Francia Libre fue abatido por un caza alemán, 10 meses antes de que el conflicto acabara en Europa. Quizá por las fechas en que apareció la obra, hay estudiosos de la misma que han querido ver en ella una poderosa crítica de los nazis y sus aliados, asociando esos tres volcanes del asteroide que "incluso inactivos hay que seguir vigilando" con los tres países del Eje.


Tomado de: http://www.elmundo.es/elmundo/2013/04/06/cultura/1365255396.html



viernes, 18 de mayo de 2012

El Bambú Japonés - Cuentos para el Alma


Cuando se siembra una semilla de bambú japonés, hay que regarla y abonarla constantemente. Durante los primeros meses, no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los siete primeros años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas estériles.


Sin embargo durante el séptimo año, en un periodo de sólo seis semanas, la planta de bambú crece más de 30 metros.


¿Tarda sólo seis semanas en crecer?


No, en realidad, se toma siete años para crecer y seis semanas para desarrollarse. Durante los primeros años de aparente inactividad, este bambú genera un complejo sistema de raíces que le permiten sostener el crecimiento que vendrá después.


En la vida cuotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que requiere tiempo.


Por esa impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados a corto plazo abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente de que sólo llegan al éxito aquellos que luchan de forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.


De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creeremos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente fustrante.


En esos momentos (que todos tenemos), recordemos el ciclo de maduración del bambú japonés. Y no bajemos los brazos ni abandonemos por no ver el resultado esperado, ya que sí que está sucediendo algo dentro de nosotros: estamos creciendo y madurando.


No nos demos por vencidos, vayamos gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que nos permitirán sostener el éxito cuando llegue.


El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros.


Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.






martes, 8 de mayo de 2012

Un niño DE Helen Buckley


Una vez un niño fue a la escuela. Él era bien pequeño. Y la escuela era bien grande. Pero cuando el niño vio que podía ir a su clase caminando directamente desde la puerta de afuera, él se sintió feliz, y la escuela no le parecía tan grande así:
Una mañana, cuando hacía poco que él estaba en la escuela, la maestra dijo:
- Hoy vamos a hacer un dibujo.
- Bien –pensó él.
A él le gustaba dibujar. El podía hacer todas las cosas: leones y tigres, gallinas y vacas, trenes y barcos…, y tomó su caja de lápices y comenzó a dibujar. Pero la maestra dijo:
- ¡Esperen! ¡No es hora de comenzar!
Y él espero hasta que todos estuviesen prontos.
- ¡Ahora! –dijo la maestra-
Vamos a dibujar flores.
- ¡Bueno! –pensó el niño.
A él le gustaba dibujar flores con lápiz rosa, naranja, azul. Pero la maestra dijo:
- ¡Esperen! Yo les mostraré cómo se hacen. ¡Así! –dijo la maestra, y era una flor roja con tallo verde.
- ¡Ahora sí! – dijo la maestra -. Ahora pueden comenzar.
El niño miró la flor de la maestra y luego miró la suya. A él le gustaba más su flor que la de la maestra. Pero él no reveló eso. Simplemente guardó su papel e hizo una flor como la de la maestra. Era roja, con el tallo verde.
Otro día, cuando el niño abrió la puerta de afuera, la maestra dijo:
- Hoy vamos a trabajar con plastilina.
- ¡Bien! –pensó el niño.
El podía hacer todo tipo de cosas con plastilina: víboras y muñecos de nieve, elefantes y rabitos; autos y camiones… Y comenzó a apretar y amasar la bola de plastilina, pero la maestra dijo:
- ¡Esperen! No es hora de comenzar. Y él esperó hasta que todos estuviesen prontos.
- ¡Ahora! –dijo la maestra- nosotros vamos a hacer una víbora.
- Bien, pensó el niño. A él le gustaba hacer víboras. Y comenzó a hacer unas de diferentes tamaños y formas. Pero la maestra dijo:
- ¡Esperen! Yo les mostraré cómo hacer una víbora larga.
- Así! –dijo la maestra – Ahora pueden comenzar
El niño miró la viborita de la maestra. Entonces, miró las suyas. A él le gustaban más las suyas que las de la maestra. Pero no reveló eso. Simplemente amasó la plastilina, en una gran bola e hizo una viborita como la de la maestra. Que era una viborita larga.
Así luego el niño aprendió a esperar y a observar; y a hacer cosas como la maestra, y luego él no hacía las cosas por sí mismo.
Entonces sucedió que el niño y su familia se mudaron para otra casa, en otra ciudad y el niño tuvo que ir a otra escuela.
Esa escuela era mucho mayor que la primera, entonces había puertas afuera. Para llegar a su salón, él tenía que subir algunos escalones y seguir por un corredor largo para finalmente llegar a su clase.
Y justamente en el primer día, que él estaba allí, la maestra dijo:
- Hoy vamos a hacer un dibujo.
- Bien –pensó el niño. Y esperó a la maestra para que le dijera cómo hacer. Pero ella no dijo nada, apenas andaba por el salón. Cuando se acercó al niño, ella dijo:

- ¿Tú no quieres dibujar?
- Sí –dijo el niño-. Pero ¿qué vamos a hacer?
- Yo no sé, hasta que tú lo hagas –dijo la maestra.
- ¿Cómo lo haré? –preguntó el niño.
- ¿Por qué?- dijo la maestra- De la manera que tú quieras.
- ¿Y de cualquier color? –preguntó él.
- De cualquier color –dijo la maestra-. Si todos hiciesen el mismo dibujo y usasen los mismos colores, ¿cómo yo podría saber quién hizo qué, ¿y cual sería de quién?.
- Yo no sé- dijo el niño. Y comenzó a hacer una flor roja, con el tallo verde.


 Helen Buckley


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viernes, 11 de noviembre de 2011

TENER TIEMPO ES UN REGALO QUE NOS HACEMOS A NOSOTROS MISMOS




Cuento del pescador y el empresario

Un rico, empresario iba paseando por el puerto, cuando se encontró con un modesto pescador. El pescador trabajaba en sus redes y en su pequeña barca, y tenía un cubo lleno de un montón de peces recién pescados. El rico empresario le preguntó:
―Parece usted un buen pescador. Con esta pequeña barca ha pescado muchos peces. ¿Cuánto tiempo dedica a la pesca?
El pescador respondió:
― Pues mire usted, yo la verdad es que nunca me levanto antes de las 8:30. Desayuno con mis hijos y mi mujer, acompaño a mi familia al cole y al trabajo, luego voy tranquilamente leyendo el periódico hasta el puerto, donde cojo mi barca para ir a pescar. Estoy una hora u hora y media, como mucho, y vuelvo con los peces que necesito, ni más ni menos. Luego, voy a preparar la comida a casa, y paso la tarde tranquilo, hasta que vienen mis hijos y disfrutamos haciendo juntos los deberes, paseando, jugando…
 ― ¿Y en tan solo una hora ha pescado todos estos peces? ¡Es un pescador extraordinario! ¿Ha pensado en dedicar más horas al día a la pesca?
― ¿Para qué?
― Pues porque si invierte más tiempo en pescar, 8 horas, por ejemplo, usted tendría 8 veces más capturas, y así más dinero.
―¿Para qué?
― Pues con más dinero usted podría reinvertir en una barca más grande, o incluso contratar a pescadores para que salgan a faenar con usted, y así tener más capturas.
― ¿Para qué?
―Pues con este incremento de facturación, su beneficio neto sería seguro envidiable. Su cash flow sería el propicio para llegar a tener una pequeña flota de barcos, y así, hacer crecer una empresa de pesqueros que le harían a usted muy rico.
― ¿Para qué?
― ¿Pero es que no lo entiende? Con este pequeño imperio de pesca, usted sólo se tendría que preocupar de gestionarlo todo. Usted tendría todo el tiempo del mundo, para hacer lo que le venga en gana. No tendría que madrugar nunca más, podría desayunar cada día con su familia, podría acompañar a los niños al cole, jugar con ellos por la tarde…
― ¿De verdad señor que usted no se da cuenta de que yo eso YA LO TENGO?


*** 


 

Una pregunta al Dalai Lama

¿Que le sorprende más de la humanidad?
Y el respondió 
Los hombres
Porque pierden la salud para ganar dinero, después pierden el dinero para recuperar la salud.
Por pensar ansiosamente en el futuro no disfrutan el presente, por lo que no viven ni el presente ni el futuro.
Viven como si no tuviesen que morir nunca 
Y mueren como si nunca hubieran vivido.



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HISTORIAS PARA CAMBIAR EL MUNDO 2012

Teresa Delgado en " LA VOZ HISPANA DE NEW YORK"

Entrevista realizada por la columnista Zenn Ramos en la Pag.23 de la sección: Oteando sobre Arte,cultura y poesía del periodico "La voz hispana de New York.

Historias para cambiar el mundo

VOLEM VERSOS



Open publication - Free publishing - More versos

"El árbol y los libros" Teresa Delgado (Pags 36-37)

Ilustración: Gozia Mosz il.

Biblioteca Pública Concentaina


Cuentacuentos Barlovento La Palma

La noche de las letras ( Cuento corto: "¿Jugamos?" pag 38-39 )

Quizá solo quizá, ya los sueños sean más importantes que los proyectos, las casas se puedan comenzar a fabricar por los tejados, los búhos no lo sepan todo y decidan empezar a doblegar sus egos y las hormigas puedan jugar con los osos hormigueros.

21 de Junio 2012, contando para cambiar el mundo